Título no reconocido
Sábado 9, Sandro Pertini lleva apenas hores en la Argentina. Sus primeros pasos lo llevan a La Boca, el barrio Kalleno. A su gente, al tumulto. Y a un hole del Riachuelo. por el presidente Acompañado E
_'arse del escenario que ocuparon durante decenios, hacia las bambalinas. Se convier- ten entonces en un grupo de presión más dentro de la sociedad argentina, grupo de presión como son las Madres. de Plaza de Mayo; los-sindicatos;-los- empresarios ota Federación de Colegios de Escribanos. En una sociedad tan egoísta, tan anémica y tan competitiva como la nuestra, cada grupo de presión esgrime todas las armas de las que puede disponer para sácar ventaja a los de- más y llevar água para su molino, o sea pa- ra sus aspiraciones e intereses. Estos no solamente son económicos, sino también de poder; de prestigio; de ideales y aspira- -ciones propias o de maneras de ver las co- sas que se intentan imporrer a-los demás. En este forcejeo cada grupo de presión usa los instrumentos de que dispone. Las Madres de Plaza de Mayo hacen manifesta- “ciones exhibiendo su dolor y sus heridas .psicológicas y piden apoyo en el exterior; los sindicatos habian del hambre de su ger te- y hacer paros, amenazando en el hori- zonte con huelgas generales que pueden ltegara serhasta revolucionarias; los em presarios que, como decía Dickens, "pare- cen hechos de la más delicada porcelana porque siempre amenazan con quebrarse”, anuncian catástrofes si no se hace lo que ellos piden; los escribanos hablan de la se- guridad jurídica y de la santidad del dere- cho pare . de a de y navegan mies de amyentinos Desputs, so aguó la fiesta, Pertini debló volver rápidamente al Plaza. Demasiado tumulto, demasiada emoción, Aun para sus jóvenes 88 años. Las Fuerzas Armadas, como nuevo grupo de presión, también emplean los instrumen- tos de los que disponen. Gestiones, protes- tas, no pagar las facturas, filtrar informacio- nes sobre "malestar en los cuadros” y, en Últimarinstancia; mantener emethorizonte ta-- perspectiva de un golpe militar con toma completa del poder, así como los sindicalis- tas mantiener en el horizonte la perspectiva de una huelga general revolucionaria. Yo no hablo aquí de si tienen o no razón en lo que dicen a en la que pidan cada uno de los grupos de presión, sino de las armas de las que disponen. El Congreso Nacional, representante de todo el país, es el que tie- ne que árbitrar entre todos esos reciamos mediante leyes justas, o sea “que den a ca- da uno lo que le corresponde”, como de- cían los juristas romanos. No es fácil hacer- lo y nunca es perfectamente justa la distri- bución que se hace, pero hacia ello deben tender los legisladores en lugar de perder tiempo en homenajes, cuestiones de privile- glo y rencillas internas. E: otro reaseguro que tiene la sociedad contra- las pretensiones desmedidas y el abuso de los medios de presión es el nivel general de la cultura civica de la sociedad, así como la fuerza y peso de su opinión pública. En ciertas eociedades de menor cultura cívica, cada grupo recurre a cual- quier medio, desentendiéndose de sus con- Véase por ejemplo el caso de Bolivia, que no cito por crítica sino con cariño, porque los comprendo. Allf la COB, la Central Obre- ra Boliviana, declara paros generales a ca- da rato y acaba de declarar una “huelga gererat indefinida” et-7/3/65, y sus Fuerzas- Armadas se levantan a cada rato, desenten- dióndose ambos grupos del estado caótico en que está ese país y agravando la situa- ción. Recuerden ustedes que el año pasado un grupo de empleados bancarios que no estaban de acuerdo con que se pagaran los intereses de la deuda externa, ocuparon el Banco Central de Bolivia por muchos días para impedir físicamente el pago. Pienso que aquí esas cosas no pasarían debido al mayor nivet de cultura cívica de nuestra po: biación y al nivel de apercibimiento y de madurez que tiene nuestra opinión pública. diciones de declarar una huelga general después del fracaso de la anterior por falta de apoyo de la opinión pública, y los milita- res no podríar hacer un golpe porque fra-. casarían estrepitosamente. Además; todos saben que en cualquiera de ambos casos al país. : Yo estoy seguro de que en esos grupos y 'en todos los demás hay todavía muchas personas honestas que no quieren poner sus intereses sectoriales por arriba del inte-- . E ,