Pidieron la absolución de Camps y Riccheri
VINO ACES MEL así su discurso dieciséis páginas cuan- do se encontraba ya en el tramo final de su lectura al calificar al juicio ora! en el que se lo juzga por deli- tos cometidos en el ámbito de la Policía de la provin- cia de Buenos Aires, de “mero circo romane adap- tado a las exigencias del sigió XX”. La enérgica reacción de Ledesma se produjo cuan- do promediaba la lectura de la página 15 y tras ha- her escuchado el tribunal momentos antes, con caras tensas pero pacientemen- te, unz virtual amenaza, al manifestar el procesado, Vuían discurso, cuando, al fi gato defensi preguntó si te: agregar respecto de lo que se dijo en la audiencia acerca de su actuació Casi al comienzo, que “quienes enfr: al terrorismo vi uniforme policia: mos poniendo nuesti cho a las balas y al ataque subversivo, mientras otros creían colaborar desde sus , La defensa de los generales Ramón J. A. Camps y Ovidio P. Riccheri, solicitó anteayer a la Cámara Fede- ral, al concluir el alegato de dos días consecutivos en su favor, que sean absueltos en lo que respecta a todas las acusaciones que se les hacen por delitos cometidos cuan- do se desempeñaban al frente de la Policía de la provin- cia de Buenos Aires, durante la lucha antisubversiva, ya sea por aplicación del principio de la obediencia debida o teniendo en cuents la ley de amnistía dictada durante la última época del gobierno militar y derogada por el actual, en su carácter de norma retroactiva más benigna para les casos analizados. Los defensores oficiales Carlos Alberto Tavares y su ayudante Víctor Valle, puntualizaron en el primer caso lo expresado por el artículo 34, inciso 3 (que considera no imputable al “que causare un mal por evitar otro mayor inminente a que ha sido extraño”) y 5” (“el que obrare en virtud de obediencia debida”), este último en ” forma subsidiaria a la consideración de la denominada “autoamnistía”; cuya constitucionalidad está a estudio de la Corte Suprema actualmente, en la causa seguida a los ex comandantes, próxinía a ser resuelta por el alto tribunal, También solicitaron -antes de que se le permitiera dirigir la palabra al general Riccheri y se rechazara la lectura de una carta del general Camps, que no asistió a la audiencia al ser exceptuado en virtud de la enferme- dad que lo aqueja (ver aparte) que se den por prescrip- tas las acusaciones por privaciones ilegales de la liber- tad, por haber transcurrido el tiempo máximo de seis años, si se cuenta desde que se produjeron, La semana pasada, la Fiscalía de ta Cámara pidió que la. cuenta se Taga desde el 10 de diciembre de 1983, considerando que hasta ese momento no hubo posibilidades de actuar ju- dicialmente, por parte de quienes las sufrieron, Final- mente, coincidió con los fiscales Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo, en la nómina de casos en que se pidió absolución por falta de pruebas y en los que deben “ ser tramitados en la causa abierta por delitos en el área del 1 Cuerpo de Ejército. Previamente, desde las 15, se habian referido a los hechos que son objeto de juzgamiento, con el fin de con- trarrestar las acusaciones de la Fiscalía, efectuadas la semana anterior. El más grave de los casos, que hace responsable de homicidio a Camps, es el asesinato de Claudia Calcagmo, una adolescente que fue secuestrada en La Plata y su cuerpo acribillado a balazos apareció en las cercanías de Castelar, habiendo sido inhumada como N.N. Recién en 1984 sus familiares pudieron ubicarlo y también identificarlo, descubriendo que existían docu- mentos que hubieran hecho eso posible desde un princi- pio. Valle, en este caso, sostuvo que no se ha probado la relación causa) indispensable, por un lado, y que tampo- co existen constancias de que haya intervenido personal policial dependiente del general Camps en la ejecución del delito. En cuanto al contador del grupo Graiver, Jorge Rubinstein, el Dr. Tavares basó su pedido de abso- lución en el hecho de que las pericias de médicos policia- les de esa época señalan que no se provocaron tormentos y que falleció por insuficiencia cardíaca cuando se en- contraba en prisión, habiendo sido operado antes para colocarle un “by pass” coronario. También incluyó en las refutaciones el que Camps sea autor de la sustracción de la bebita de dos meses Clara Anahí Mariani, que estaría en manos de descono- cidos, según la Fiscalía, manifestando que había muerto en el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad que tuvieron sus padres y leyendo una carta de Camps en la que, además de declarar lo precedente, dice que ocultó la muerte por orden del Y Cuerpo, aunque ño indica cuál fue el destino del pequeño cadáver. Añade que la infor- mación sobre el grave enfrentamiento la dio también el I 1 Cuerpo v no la Policía. _ _ . A
Epígrafe
El comisario Miguel Etchecolatz leyendo ayer su alegalo du rante el juicio por viclaciones de los derechos humanos.