Al comenzar el alegato en el juicio a las juntas militares del Proceso
La defensa de Agosti negó la coordinación - de las tres armas en la represión ilegal. l
an: La defensa del brigadier Orlando Agosti criticó ayer el decreto presidencial que tic ordenó el enjuiciamiento a las tres primeras juntas del llamado Proceso de Reor- ria ganización Nacional y rechazó que existiera coordinación entre las tres armas en el tod marcode la represión. Con la presencia del actual jefe del Estado Mayor de la Fuerza - la! Aérea, brigadier Ernesto Crespo, en la sala, el defensor Bernardo Rodríguez Palma do: recordó las desinteligencias manifestadas en la guerra de las Malvinas como ejem- o plo de la falta de colaboración entre las tres fuerzas. abr
JA ueivuda uN ViISauIr VES Orlando Agosti comenzó ayer su alegato cuestionando el de- creto presidencial "158/83, que ordenó el juzgamiento de los ex comandantes militares, al que definió como el “peor procedi- miento elegido por el presidente” Raúl Alfonsín. Bernardo Rodríguez Palma, uno de los cuatro abogados del ex jefe aeronáutico, también ob- jetó en forma genérica a los tes- tigos que prestaron declara- ción en la fase indagatoria del juicio, quienes “juraron que no les correspondian las generales de las ley” como “si se hubieran puesto de acuerdo para negar las intabilidades”, dijo. Al analizar sus testimonios afirmó “no quiero decir que todos mintieron pero tampoco se puede creer a pie juntillas todas las de- claraciones”, pues “si no se los torturó se puede decir que fueron torturados una vez” y si “fueron apremiados una vez se puede sostener que fueron varias”, Agosti, vistiendo uniforme, se ubicó al lado de sus defensores en el estrado que le corresponde, y en la primera fila del sitio reser- vado a invitados especiales se instaló el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, bri- gadier Julio Ernesto Crespo. Inicialmente ocuparon el lugar de los defensores Rodríguez Palma y Gustavo Ballve, corres- pondiendo a este último la se- gunda parte de la exposición de la defensa, momento en el cual rei- teró que “cada fuerza actuó por su cuenta” en la Jucha antisubver- siva, por lo que descartó el argu- mento expuesto por la fiscalía en el sentido de que las responsabi- lidades deben ser atribuidad alas juntas de gobierno. Instantes antes, Rodríguez Palma también se había referido a esta cuestión. Si bien admitió que existió “una acción global política” aclaró que “no se ex- tendió al plano estrictamente mi- litar” en el que cada comandante impartió sus propias indicacio- nes, señaló. Gustavo Ballve, otro de los de- fensores de Agosti, negó la exis- tencia de “un plan por parte de las juntas militares” para la re- presión, basándose en las inda- gatorias tomadas-a los nueve Garona retomó la palabra para: analizar cada acusación en par- ticular, aunque .estimó “mate- rialmente imposible abarcar a todoslos hechos por losque acusó la fiscalía a nuestro asistido”, por locual se abocó exclusivamente a los relacionados con la Fuerza Aérea, pidiendo para el resto la absolución de Agosti. Se dedicó entonces arealizarel análisis de lo ocurrido en el cen- tro clandestino de detención “Mansión Seré”, que estuvo ubi cado en Blas Parera 98, en el lí- mite entre Castelar e Ituzaingo, en el partido de Morón, que sos- tuvo que “no está probado que haya sido un lugar de detención a cargo de la Fuerza Aérea”. El letrado indicó que esa fuerza no destinó ese predio -que le fue cedido por la municipalidad me- tropolitana, para tales fines, y para ningún otro, debido “al es- tado en que se encontraba”, aunque admitió que se ha- llaba en zona de injerenciade esa arma, motivo por el cual las pa-" trullas vigilaban ese lugar. A continuación, se avino a-co- mentar los testimonios de quie- nes permanecieron secuestrados en ese sitio, estimándolos “con- ¡ tradictorios” y que muchos de ellos habían sido “concertados”, Al respecto, informó que varios de los testigos fueron demuncia- dos por falso testimonio ante el juzgado federal a cargo de Juan Eduardo Fegoli. : Restó valor, así, a los dichos de Carmen Fioriani, Pilar Calveiro de Campiglia, Daniel Romano, Alejandra Tadei, Conon Saverio Cinquemanni, Oscar Cardozo, Claudio Tamburrini, Américo Abrigo, Guillermo Fernández, Daniel Rosomano, Carlos García y Alberto Barritano. Concluyó que “no está pro-. bado que la quinta Seré haya funcionado como centro clandes- tino”; tampoco que “haya perte- necido a la Fuerza Aérea”, ba- sándose para ello en losdichosde vecinos y oficiales del arma; “que : los testigos hubieran estado allí” l y finalmente que “nuestro de- - fendido aprobara que se come- tieran tormentos y otros ilícitos en el lugar”, indicando que la acusación al respecto “carece de fundamentación seria”. i procesados, como a otros altos oficiales, que apuntaban a indi- car que cada fuerza “asumió las propias responsabilidades”. Nominó al respecto los testi- monios de los brigadieres mayo- res Jesús Orlando Capellini, An- tonio López, Rodolfo Guerra, Al- fredo Belaustegui y Mario Eche- varría Martínez, y de los miem- bros de la última junta de facto, general Cristino Nicolaides, al- mirante Oscar Franco y brigadier Augusto Hughes. El letrado profundizó su ex- plicación refiriéndose a las de- claraciones de Jacobo Timerman, Frangoise Cherome, Mario Wi- llani, general Manuel Laprida y capitán Carlos Lorusso, de cuyos dichos se desprendió la existen- cia de “cierta rivalidad entre las tres armas”. : Refirió además al “caso de Elena Holmberg”, cuyos herma- nos, al declarar ante la Cámara, recordaron entrevistas que mantuvieron con el ex ministro del Interior, “Albano Harguinde- guy, de donde infirió “la nula in- jerencia de la junta militar en esas cuestiones”. Rodríguez Palma retonó la pa-- "labra para rebatir los argumentos jurídicos de la fiscalía utilizó para acusar a Agosti. Hizo espe- cial hincapié en la imposibilidad de demostrar la existencia de un plan u orden en los que el proce- sado hubiese intervenido, o que “tropas bajo su directo mando operacional!” hubieran actuado. A continuación, otro de los de- fensores de Agosti, José Garona, refirió la participación de la Fuerza Aérea en la represión, remarcando la inexistencia de “una coordinación interfuerzas” lo que quedó demostrado en la guerra de las Malvinas. Es esa falta de colaboración uno de los cargos que hace la justicia.a los militares procesados” por ese conflicto bélico con Gran Bre- taña. Por su parte, Héctor Alvarado, siguió señalando que “esta de- fensa no niega la existencia de excesos, pero sí que fueran or- denados, amparados.o admitidos por nuestro asistido”. Realizó un análisis de la acti- vidad subversiva previa a 1976 y estimó que “la insensata promesa de amnistiar a los presos y liberar a los culpables” en 1973, originó uno de los “gruesos errores que la sociedad argentina pagó cruel- mente”, Dijo que la actividad terrorista que se desarrolló en aquel pe- ríodo, dio origen a la directiva del Consejo de Seguridad Interna, en la que se ordenabá “aniquilar a los elementos constitutivos de las fuerzas subversivas”, y sostuvo que eso “fue lo que hicieron las Fuerzas Armadas a partir de marzo de 1976”. y Cuestionó la formulación de paralelos entre lo realizado. en Italia y otros países para combatir a la subversión, con lo hecho por las fuerzas armadas argentinas ya que, sostuvo, que “el nivel al- canzado por el terrorismo en nuestro país fue superior”, re- cordando las tomas de poblados y regimientos y la presunta vincu- lación de gobernadores con or- ganizaciones armadas”. Reincidió en afirmar la exis- tencía de una guerra y recordó lo actuado por Francia en Argelia e Inglaterra en Irlanda, para justi- ficar las violaciones a los dere- chos humanos. “Los homicidios y los tormentos -dijo no pueden justificarse nunca, por eso, pre- tender la existencia de órdenes para cometerlos: me parece ab- surdo”.
Epígrafe
THC0NENEENTCE:0E0 E EECNCIO0UE000" 0000 CMI El brigadier Ernesto Crespo durante la audiencia de ayer del juicio a las juntas.