Comenzó en la Cámara Federal la audiencia oral del juicio a los nueve ex comandantes Rocamora Benitez

ATT e y e NY Morales, Carlos Ruckauf y Antonio Be- “nitez, Se informó que, por razones de sa- lud se habían excusado de concurrir Ro- bledo, Manuel Aráuz Castex y Carlos Al- berto Emery. “Luder Sin dar lugar a la citación del primer testigo, el doctor José M. Orgeira (de- fensor del general Viola), hizo pública la protesta de los defensores, que fue con- testada por el presidente Arslanian: “Se trata de un problema de espacio: ustedes son 21 y el fiscal uno sólo”. El doctor Orgeira sugirió que el fiscal fuera bajadó al nivel del suelo en que se asentaba la defensa, algo que quedó como alternativa a tener en cuenta, - A las 15.30 ingresó en el banquillo de los testigos el doctor Luder; propuesto por el fiscal y los defensores de Viola, Agosti y Videla, e, impuesto que fue de la penalidades que acarrean el falso tes- timonio, dio juramento de decir verdad. . Cuando se le preguntó sí lo compren- dían las “generales de la ley” (conoci- miénto, enemistad, etc) manifestó que a partir del 24 de marzo de 1976 se habia convertido en un duro crítico del proceso militar, pero que eso no iba a entorpecer su testimonio. - La primera pregunta estuvo referida :2 Ja firma de los decretos 2270, 2271 y 2272, del 6 de octubre de 1975, por los que se extendió a todo el territorio na- ctonal la injerencia del Ejército en la re- presión del terrorismo. El doctor Luder explicó que había fir- mado, en ejercicio provisional de la pre- sidencia de la Nación, esos decretos, como consecuencia del decreto 271 del mismo año, de la ex presidenta Perón, en el que se ordenaba al Ejército “ani- quilar” los focos guerrilleros asentados en la provincia de Tucumán. Explicó el testigo que aquellos de- cretos se firmaron “para garantizar la - seguridad del pais, ya que las fuerzas policiales habían sido rebasadas en su capacidad operativa”, La presidencia le preguntó a Luder sí el sistéma legal argentino era insufi- ciente, en 1975, para hacer frente a la . guerrilla, El testigo contestó que no, que lo insuficiente era la fuerza policial con que se contaba en todo el país. La siguiente pregunta fue si había to- . madó conocimiento de los presuntos de- litos cometidos en la lucha antiguerri- liera por parte de oficiales, suboficiales y ropas del Ejército. “Fueron cosas del conocimiento pú- blico -expresó Luder, dejando constan- cia que había dejado la presidencia pro- visional de la Nación el 16 de octubre de 1975-, hubo denuncias, demandas de otros gobiernos, de la OEA y seinterpu- - sieron innumerables hábeas corpus.- Se produjo -sostuvo- una lesión en los dere- chos individuales por el uso de una de- terminada metodologia”. El defensor oficial del general Videla, doctor Carlos A. Tavares, preguntó qué medidas se habían adoptado en el Con- greso para evitar esos excesos: ¿Qué Congreso -preguntó el testigo- si estaba disuelto?” - Do El doctor Tavares preguntó qué se ha- bia querido significar, en aquellos de- cretos con el término “aniquilar” a los focos guerrilleros. El testigo contestó que significaba “inutilizar su capacidad de combate, no aniquilamiento físico”. Cuando le tocó el turno, el fiscal Strassera preguntó si en las discusiones previas al dictado de los decretos se ha- bía-considerado imprescindible el uso de métodos ilegales para terminar con el terrorismo, como secuestros, homicidios y tormentos. - Luder: “ ¿Discusión?, ¿Cómo iba a dis- extir un gobierno de un Estado de dere- cho Ja posibilidad de apartarse del dere- che? . Tavares: ¿Qué medidas tomó como Presidente, ante los abusos derivados de la metodología de la aplicación de los decretos en cuestión?”, Luder: “Dejé la presidencia en octu- bre y los decretos comenzaron a apli carse después de su: publicación en el Boletín Oficial, en noviembre”. El doctor Tavares no se dio por satis- fecho con la respuesta e hizo reserva del casofederal. - Después preguntó el doctor Eduardo Geroma, defensor del brigadier Graf- figna, si había habido excesos durante su presidencia, lo que fue contestado con un no categórico. l El doctor José 1. Garoña, deténsor del” brigadier Agosti, preguntó si tenía cono- cimiento de que los ataques guerrilleros continuaron después de marzo de 1976, a lo que Luder contestó que sí, “por refe- rencias”.: Orgeira: “¿Cuándo comenzó la guerri- lla enel país?” Luder: “No puedo fijar una fecha exacta, pero puedo asegurar que como fenómeno, el terrorismo comenzó en 1954”. - Se produjo entonces una discusión en- tre el doctor Orgeira y la presidencia del Tribunal. El doctor Orgeira insistió en preguntar a Luder si sabía de la exis- tencia de focos guerrilleros en los años 19894 1972 e La presidencia entendió que la pre- gunta ya estaba contestada, a lo que el doctor Orgeira contestó que mantenía su protesta y que hacía reserva del caso fe- deral, “porque éste es un juicio político”. El doctor Fernando Goldaracena (de- fensor del almirante Lambruschini) pre- guntó al testigo si tenía algún conoci- miento del número de sentencias. dic- tadas en las que se condenaba a guerri- lleros hasta el 24 de marzo de 1976, pregunta que Luder contestó invitando al doctor Goldaracena a remitirse a las estadísticas judiciales. - A su turno, el doctor Jaime Prats Car- dona (defensor del almirante Massera) preguntó al testigo Luder si distintos he- chos guerrilleros, como los copamientos a Villa María y al batallón de Monte Chingolo y otros no constituían un “es- tado de guerra irregular”. Luder: “Se trataba de delitos que amenazabana tranquilidad y seguridad de la Nación, pero no una forma de gue- rra”. A - - ...ilalmente,.el doctor Roberto Calan- Ñ TE E) pregunto Luder si había tenido conocimiento de. los excesos cuando era presidente. - Luder: “No, sino después; por ejemplo en 1978 cuando el mismó gobierno - aceptó que se habían cometido abusos en la represión”. a Cafiero - - Alas 16.15 comenzó, con los rituales de ley, el testimonio del doctor. Antonio Cafiero, quien manifestó que, pese a ha- ber estado encarcelado por el gobierno militar su testimonio iba-a ser veraz, “porque he superado los resentimientos personales”. En general, el doctor Cafiero sostuvo cesario por las amenazas de la subver- sión, pero negó que se hubiera autori- zado una metodología ilegal para ese co- metido: - . “En cuanto a los medios por utilizar, el testigo aseguró que no estaba debida- mente informado, ya que no perteneció al Consejo de Defensa, formado por esos decretos, y si al-Consejo de Seguridad Interior, pero sostuvo no recordar nin- guna reunión específica. o Como a Luder se le preguntó si tenia conocimiento de que, con la represión, se habían cometido delitos como homici- dios, tormentos y secuestros. e El doctor Cafiero afirmó que si, por las denuncias de la misma Iglesia Cató- lica y de dirigentes responsables. “Yo mismo fui víctima de esos abusos, sos- tuvo, porque estuve privado ilegítima- mente de mi libertad”. : . La palabra “aniquilamiento” volvió a la -palestra. Para Cafiero, con ese tér- mino se quiso decir “dejar inerme al ac- cionar. de. la subversión, dentro del EMorcomoasiiucional”.. . - 7 7. Se le pregunto si el gobierno constitu- cional tenía fuerzas para neutralizar a la subversión, a lo que contestó: que creía que sí, ya que después de los he- chos de Monte Chingolo se notó un de- caer de las acciones guerrilleras. El fiscal Strassera volvió a preguntar si en las reuniones de Gobierno se consi- - deró necesario recurrir a métodos ilegí- timos para combatir a la guerrilla. “De ninguna manera. Hubiera sido incalifi- cable en quienes queríamos defender el estado de derecho”. El doctor Goldaracena le preguntó al “testigo si, entre los casos de su conoci- miento se contaba el descubrimiento de una.casa en la que se encontraron pruebas de la conexión entre la orgáni- zación extremista “Triple A” y el ex mi- nistro José López Rega. Cafiero: “Sólo por la repercusión pe- Modistica”. El defensor Tavares preguntó a Ca- fiero si la conducta guerrillera que ha- bia calificado de “atípica”; no senifi- caba un estado de guerra atípico, lo que generó un cambio de opiniones, que cul- minó con la expresión de Cafiero que sostuvo que no era un experto en mate- ria bélica como para diferenciar entre guerra convencional y no convencional. Finalmente, el doctor Cafiero negó que los posibles delitos fueron una con- secuencia natural de lo dispuesto por los decretos dictados durante el anterior go- bierno constitucional. Raácamara : Le correspondió luego testimoniar al doctor Alberto Rocamora, ministro del Interior desde agosto de 1974 hasta julio de 1975, propuesto por la defensa de Vi- dela, Agosti y Viola. - El doctor Rocamora, en general, re- produjo las expresiones anteriores, y así sostuvo que el decreto 271/75 se había dictado “por el accionar guerrillero en Tucumán, algunos de cuyos detalles no puedo recordar”. . Asimismo, el doctor Rocamora re- cordó que el mismo decreto se había re- suelto por “amenazas a chicos de cole- gios; amenazas de secuestros. .. esto de- terminó, en parte, la imposición del es- tado de sitio”. Preguntado sobre lo que ocurria en Tucumán, el testigo expuso que “los focos ya habian llegado a incursionar en la misma ciudad, por lo que se decidió poner al Ejército en colaboración para quir”. : Arslanián (Presidente): “¿Era insufi- ciente la legislación?” - Recamora: “No, de ningún modo. Sim- plemente era necesario terminar rápi- damente con los focos”. Mas adelante, el testigo explicó que en las reuniones del gabinete presiden- cial de Isabel Perón “no se discutió la operatividad dela lucha antiguerrillera, porque todo quedó a las órdenes de las Fuerzas Armadas. .. es decir, el Ejér- cito asumió la responsabilidad y actuó según su táctica y su estrategia”. Después de afirmar que el Gobierno, contando con las Fuerzas Armadas que dependían de él, estaba en condiciones de enfrentar a la guerrilla, volvió a la palestra el término “aniquilar”. _. Para el testigo, el término significó “la destrucción y neutralización de ac- ciones y no de personas”. - Goldaracena: ¿Habló usted de ame- nazas? - Eu Rocamora: “Sí; recibimos noticias de que se había. amenazado a chicos; con- cretamente se amenazó con secuestros de chicos”. - Goldaracena: “Usted también habló de que había que terminar con rapidez con los focos guerrilleros. ¿En ese mo- mento, se consideró la forma en que iban a actuar los organismos judi- ciales?; ¿Eran suficientes?”. --: Rocamora: “Se consideró, no expresa- - mente, que el: Poder Judicial era sufi- - ciente para actuar en esa emergencia”. Goldaracena: “; Habla usted de la es- tructura judicial?”. . - E Rocamora: “Exactamente”: . El doctor Andrés Mauritán (defensor del -general Viola), quiso saber qué en- tendía el. testigo por “delincuencia nueva econ vinculaciones internaciona- . les”, a lo que Rocamiora contestó que se trataba de “asociaciones ilícitas que trascendían el hecho delictivo produci- do”. DL -Mauritián: ¿“Cuáles eran esas organi- zaciones internacionales?”. - Rocamora: “No podría precisar; -sólo _ sé de eso por noticias y estamos en un testimonio de seriedad”. Mauritián: “¿Podría decir, - entonces, si esa forma nueva de delincuencia no llevó a un nuevo tipo de beligerancia?” Rocamora: “No, beligerancia no. Se trató de un estado delictivo permanente, que es muy viejo. Creo que se remontá a mucho antes de 1974”. . . Mauritián: “¿No es. verdad que no se “ le reconoció beligerancia a los monto- neros al solo efecto de no darle ventajas internacionales, pero de hecho había un estado de guerra?”. -. Rocamora: “No se les reconoció el es- tado de beligerantes para no darles ven- - tajas, pero se trataba de delitos y a hubiera sometido” .a las leyes internacionales sobre la gue- ra”. . . 'A las 17.30, el presidente Arslanián anunció que el Tribunal pasaba a un cuarto intermedio por 15 minutos. “Situación de gravedad”. Luego del cuarto intermedio presta- ron declaración los ex ministros de Eco- nomía Alfredo Gómez Morales, de Tra- bajo Carlos Federico Ruckauf y de Jus- ticia e Interior Antonio Juan Benitez. Los abogados de la defensa insistieron en preguntar a los testigos si a juicio de ellos la subversión había colocado al país en el estado de guerra, lo que fue desestimado en los tres casos. Gómez Morales, al rechazar el califi- cativo de guerra, manifestó que en 1975 la situación era de gravedad, debido a. que la capacidad de la policía había sido rebasada y resultaba insuficiente, por lo que se dio intervención a las Fuerzas Ar- madas. Manifestó que el Gobierno quiso que la represión se dirigiera a las ac- ciones y no a las personas. Con respecto al carácter que poste- riormente adquirió la represión, afirmó que la acción subversiva “no justificaba la acción que se tomó”, aunque admitió que se trataba de algo “serio y grave”. Asimismo, indicó que hasta 1976 sólo ha- bía tomado conocimiento de presuntas - torturas, homicidios y privaciones ilegi- .timas de la libertad por parte de las 'A las 17.30, el presidente Arslanián anunció que el Tribunal pasaba a un “cuarto intermedio por 15 minutos. “Situación de gravedad”. Luego del cuarto intermedio presta- ron declaración los ex ministros de Eco- nomía Alfredo Gómez Morales, de Tra- bajo Carlos Federico Ruckauf y de Jus- ticia e Interior Antonio Juan Benitez. Los abogados de la defensa insistieron en preguntar a los testigos si a juicio de ellos la subversión había colocado al país en el estado de guerra, lo que fue desestimado en los tres casos. Gómez Morales, al rechazar el califi- cativo de guerra, manifestó que en 1975 la situación era de gravedad, debido a que la capacidad de la policía había sido rebasada y resultaba insuficiente, por lo que se dio intervención a las Fuerzas Ar- madas. Manifestó que el Gobierno quiso que la represión se dirigiera a las ac- ciones y no a las personas. Con respecto al carácter que poste- riormente adquirió la represión, afirmó que la acción subversiva “no justificaba la acción que se tomó”, aunque admitió que se trataba de algo “serio y grave”. Asimismo, indicó que hasta 1976 sólo ha- bía tomado conocimiento de presuntas - torturas, homicidios y privaciones ilegi- .timas de la libertad por parte de las Ruckauf Por su parte, Carlos Federico Rue- kauf, ante las preguntas de rigor del tri- bunal acerca de su relación con las juntas militares, manifestó mantener una situación de enemistad, debido a que fue perseguido y su domicilio allanado por el régimen militar, pero advirtió que todo ello no influiría sobre la objetividad de su testimonio. Ruckauf sostuvo que en 1975 la sub- versión había adquirido un carácter gló- bal en Tucumán y avanzado en materia de guerrilla urbana. Coinció con los otros testigos en que no era suficiente el caudal operativo de las fuerzas de segu- ridad, por lo que se dictaron las normas de intervención de las Fuerzas Ar- madas, Afirmó que las medidas para comba- tir la subversión se concibieron de una manera integral, con el control del Co- mité de Defensa, integrado por el presi- dente de la Nación, el ministro de De- fensa y los comandantes de las Fuerzas Armadas: Sostuvo que hasta 1976 no tuvo conocimiento de tormentos y homi- cidios, y luego no tuvo oportunidad de conocer nada, porque estaba perseguido y prófugo. Los abogados de la defensa que se al- ternaron en el estrado preguntaron -también insistentemente- acerca del significado del término “aniquilar” in- cluido en el decreto por el que se facultó la intervención de las Fuerzas Armadas en la lucha. contra la subversión. Rue- kauf indicó que “significó hacer cesar la amenaza del terrorismo” pero, al res- ponder si incluía ese significado una “acción directa contra las.personas”, sostuvo que sólo si se tiene en cuenta que esa “puede ser característica de los en- frentamientos armados”. : -. También sostuvo que el Gobierno con- taba en 1975 con fuerza para llevar ade- lante con éxito una lucha contra la sub- versión, porque “si bien había una ame- naza cierta contra personas. y bienes, que hicieron necesarias las normas que se dictaron, ya había menguado, debido a ello, la acción subversiva. Ruckauf también desestimó, de hecho, el término de “guerra”, aunque aclaró que no tenía conocimientos “técnicos” precisos como para pronunciarse por uno u otro califi- cativo. Dos El último en declarar durante la pri- mera jornada del juicio a las juntas mi- litares -que a las 19.5 pasó a cuarto. in: . termedio hasta hoy a las 14.30- fue el ex - ministro de Justicia y ex ministro del In- “terior Antonio Juan Benítez. Al igual que Ruckauf, manifestó estar compren- dido “en las generales de la ley”, pues recordó que el régimen militar lo'some- tió a “cárcel” y lo privó -de bienes y de cátedras, y consideró que todo ello po- dría encuadrarse en lo que se reconoce como tortura moral. No obstante, Bení- tez afirmó no guardar rencores y juró responder con la verdad. Al igual que los testigos anteriores, defendió la decisión del gobierno consti- tucional de facultar a las Fuerzas Ar- madas para intervenir en la lucha con- tra la subversión, e indicó que la policia estaba excedida. Aclaró que el término liquidar significaba terminar con el te- rrorísmo y sostuvo que el Gobierno con- taba con fuerza suficiente para llevar adelante esa lucha, pero dentro de la ley. Benitez dijo desconocer el presunto origen extranjero de la subversión y afirmó que el país “no estaba en estado de guerra, aunque sí comprometida la tranquilidad pública”. Se le requirió luego un juicio acerea del objetivo úl- timo de la subversión, a lo que respondió que se proponía destruir el orden institu- cional. La defensa preguntó entonces si debia entenderse el propósito de “destruir el orden institucional” como “tomar el po: der”, a lo que respondió que “no se si to- mar el poder, pero si destruir al Go- bierno, que luego fue destruido por el llamado Proceso”. r

Epígrafe

El Dr. José Orgelra, defensor del general Viola, en el momento de repreguntar a un testigo. En el estrado, los sel lnarae da la Cámara Eadaral - - o Desde la plaza Lavalle, el público observó el intensó movimiento fre a los Tribunales, El operativo policial les impidió acercarse