Minucioso testimonio de Timerman
Durante poco más de dos horas declaró ayer en el juicio a los nueve primeros integrantes de Jas juntas militares, el periodista Jacobo Timerman, asegurando que el haber reconocido ante el entonces coronel Camps, que era jefe de la Policía de la provincia de Buenos Aires y en cuya jurisdicción estuvo detenido, que era judío, sionista y socialista, posiblemente le haya permitido conservar la vida. En su exposición hizo referencia a tres cuestiones, su cautiverio y tortura, el diario “La Opinión” y las entrevistas mantenidas profesionalmente con funcionarios del gobierno de facío.
El periodista Jacobo Timerman, segundo de los testi- yos que declararon ayer en la audiencia oral y pública en al juicio a los ex comandantes militares, dijo que, a su juicio, el hecho de haber reconocido ante el entonces soronel Ramón J. Camps -en insistentes sesiones de interrogatorio y torturas, algunas de las cuales se lleva- ron a cabo en la jefatura de la Policía de la provincia de Buenos Aires, de la que era titular. su condición de Judío, sionista y socialista le salvó la vida, al despertar en su “mente paranoica y nazi” la posibilidad de some- terlo a un juicio ejemplificador, El testimonio de Timerman, que duró dos horas y diez minutos, hizo especial referencia a tres cuestiones: su cautiverio y las torturas recibidas, la actuación del diario “La Opinión” hasta el momento de su privación legal de la libertad y sucesivas entrevistas con distintos funcionarios militares. Timerman comenzó relatando que “me fueron a buscar el 15 de abril de 1977 a mi departamento, eran 10 ó 15 que venían dirigidos por el subcomisario Darío Rojas, me pusieron un revólver en la cabeza, ordenaron que me vistiers y me llevaron a la Jefatura de la Policía de la provincia de Buenos Aires. A mi señora le dijeron que por cualquier cosa se dirigiera a la X Brigada de Palermo. En la jefatura me esperaba el coronel Camps, quien me dijo: De lo que diga usted depende su vida”. . Se refirió a continuación al primer interrogatorio al que fue sometido diciendo: “Me preguntaron si era judío, respondi que sí; si era sionista, sí: si era socialista, sí. Eso seguramente despertó la imaginación de ellos y Camps debe haber pensado aquí tengo el gran juicio”. En su relato señaló que “durante un día fui llevado a Campo de Mavo. donde incluso firmé una declaración”. De allí fue trasladado a Puesto Vasco donde fui sometido a torturas. “Me tiraron a una cama de lona, con agua, donde fui picaneado. Me preguntaban la orientación del diario, y hacían referencia a algunos artículos en que se criticaba a Saint Jean, y a las publicaciones de los hábe- as corpus que presentaban famillares de desapareci- dos”, añadió. . Timerman fue otro de los testigos que mencionó al médico Jorge Berges, como el profesional que presencia- ba los actos de tortura: “Lo vi en muchas ocasiones. Supe que se llamaba Berges porque en una oportunidad, estando en Coti Martinez, otro de los detenidos, el doctor Bercovich, lo llamó diciéndole: Ché, Berges. Berco- vich lo conocía porque su yerno era médico de la Policía e del Ejército, no me acuerdo bien”. o Puso especial énfasis en comentar: “Las fantasias que inventaban sobre mi persona en los interrogatorios. Decían que yo formaba parte de una conspiración. Que conspiraba con Montoneros, con ERP, con el sionismo marxista y hasta con Wall Street”. El ex director de “La: Opinión” mencionó a Camps como uno de los presentes “en las sesiones de interrogatorios a quien “pude recono- cer por su voz. El hacía muchas preguntas”. Siguiendo con el tema de los interrogatorios dijo que: “En uno de ellos se me havía escuchar por altavoces la vez de Enri- que Jara, subdirector de “La Opinión” quien decía que yo le ordenaba que publicara los recursos de hábeas corpus. Jara después brindó una conferencia de prensa donde volvió a repetir esas acusaciones en mi contra”. Sobre el desempeño de la prensa durante los años del Proceso, Timerman declaró: “Los ebreros gráficos de mi diario, después del golpe eran amenazados por algunos sujetos quienes les decían que se alejaran de ese diario comunista. Nosotros habiamos decidido continuó Ti- merman publicar lo que salía en el Hernld traduci- do al castellano y también publicar los casos de los desaparecidos, a cuyos familiares les pedíamos que nos trajeran los hábeas corpus respectivos”. Denunció asi- mismo “presiones del entonces ministro del Interior, Harguindeguy, quien incluso liegó a. mandarme a un subcomisario Viselli, a quien yo conocía, para que con- curriera a su despacho”, Citó los casos de Marcos Zue- ker y de la familia del poeta Juan Gelman como quienes le pidieron que publicara hábeas corpus por familiares pero “yo les dije que si lo publicaba aLa Opinión iba a ser peor”. Timerman manifestó que “cuando viajó a nuestro país Patricia Derian el 31 de marzo de 1977, nuestre diario fue el único que la recibió a fin de que conociera la situación de los derechos humanos en Ja Argentina”. Timerman reconoció el gesto del general Dalla Tea quien tuvo “el único gesto de solidaridad ya que entera- do de mi detención llamó enseguida a un periodista del diario para avisarle que se moviera rápido, ya que nadie quería decir que me tenía y eso significaba que corría En otra parte de la declaración referida a las tortu- ras, contó que “el médico Berges, durante un interrogá- torio, cuando yo me negaba a decir lo que ellos querían, amenazó con inyectarme algo en las venas para que yo hablara”. En otra oportunidad, según Timerman “estu- Yo presente un experto en filosofía marxista que parecía periodista de la revista Cabildo, a quien Hevaron para entender lo que yo les decía sobre el movimiento sionis- ta. Llegamos a la curiosa fórmula de que ellos aceptaran que yo confesara que mi diario era conservador en eco- nomía, moderado en política internacional y de izquier- da en la parte cultural”, - Dio explicaciones sobre cómo encontró en Coti Mar- tínez al periodista desaparecido Rafael Perrota: “A Pe- rreta lo vi por un error de los guardias. Me metieron en la pia celda con él, cuando así no tenía que ocurrir. Estaba muy golpeado. Un llamado teniente Roma. me “dijo: “Si lo reconeciste, no lo digas nunca porque nos matan a vos y a mí”. Ante una pregunta fiscal referida al caso del ex legislador uruguayo Zelmar Michelini, cuyo asesinato Timerman había adjudicado al Ejército, expli- có: “Llegué a la conclusión de que el asesinato lo había cometido Ejército porque Edgardo Sajón llamó al almi- . rante Massera y éste le comentó que ellos no lo tenían. Come Fuerza Aérea casi no tenía participación en la - Jucha contra la subversión yo supuse que había sido Ejército”. . - - . Citó también una conversación con el general (RE) Alejandro Lanusse, sobre la posterior desaparición de Sajón, en la que el militar le había dicho: “Qué se puede hacer con este Ejército en el que los oficiales andan en coches robados en los procedimientos y las señoras de los eficiales toman el té en vajilla robada en los procedi- mientos”. - _ e Cuando dio cuenta de la respuesta que le habían dado algunos militares a su opinión acerca del encuadre legal de la lucha contra la subversión, aplicando inclusi- ve la ley marcial, Timerman dijo: “Massers era de la opinión que con el Papa no se pedía fusilar”, esto tam- bién le fue contado por el entonces coronel Mallea Gil y los capitanes Corti y Carpintero, ex funcionarios de la SIP. Entre sus contactos, mencionó al abogado Ricardo Yotfre. . . Sobre el final de su testimonio tuvo algunos firmes intercambios con algunos abogados defensores de los ex comandantes. A Prats Cardona, por ejemplo, le increpó: “Parece que el señor defensor no ha escuchado nada de mi testimonio” debido a que Prats había preguntado sobre “un artículo de Timerman publicado en 1980 en “La Opinión”, cuando el testigo había relatado que fue “expulsado del país en 1979”. Posteriormente Prats, al reanudarse la audiencia aclaró que él pretendía pregun- tar sobre una nota escrita por Timerman en 1980, pero publicada en una revista local. - ,
Epígrafe
El periodista Jacobo Timerman declarando ayer ante la Cámara Federal, en el juicio a los ex comandantes j