a audiencia pública del juicio a los ex comandantes en jefe

Testimonios de varios jefes militares Otro testimonio militar Falso testimonio El asesinato de Actis Enfrentamiento de fuerzas

Zontinuación de la página 1, col. 4) ató en los testimonios fue el asesinato :1 general Omar Actis cuando presidía ente organizador del campeonato undial de fútbol que se efectuó en 1978 3 nuestro país. Lo dicho por el ex policía, Lucchina, )bre lo presuntamente ocurrido en de- ndencias de la Policia Federal, consti- 1yó otro de los testimonios más crudos. La primera ronda de testimonios en la :sión de ayer de la audiencia pública y ral del juicio que se sigue a los ex co- 1andantes en jefe de las tres primeras mtas militares trató las circunstancias ue rodearon el apresamiento y desapa- ¡ción de la señora Julia Zelma Ocampo, la aparición de un grupo de 30 cadá- eres en la zona de Fátima, en jurísdic- ión de Pilar, y el asesinato del general imar Actis, ocurrido poco tiempo des- ués de que fue nombrado presidente de 2 organización del torneo mundial! de átbol de 1978. La primera testigo fue la ex encar- ada de la casa de departamentos donde vía la señora Ocampo. Durante la ma- rugada un grupo de hombres armados ue vestían camperas verdes la intima- on que señalara cuál era el departa- nento de la señora Ocampo, dijo la tes- igo, señora Luisa Giordano de Aranda. El operativo, en el cual aparente- nente se enfrentaron a tiros fuerzas del Zjército y de la policía, tuvo lugar en .976. - La señora de Aranda describió el tiro- eo, de gran intensidad, así como tam- xién lo hizo otro testigo, el coronel reti- ado Horacio Ballester, presidente del :onsorcio de propietarios, quien observó as escenas desde su departamento, en el jécimo piso. h - AM El coronel Ballester dijo en su testi- monio que indudablemente hubo un fuerte intercambio de disparos entre fuerzas policiales y representantes del Ejército, a lo que pusieron fin voces que gritaban: “No tiren, esto es el Ejército”, “No tiren, aquí la policía” y al final la siguiente orden: “No tiren, caraj. . ., esto es zona liberada”. El testigo dijo que desde su emplaza- miento de observación en el décimo piso alcanzó a ver gente apuntando con fu- siles a personas que estaban “con las ro- dillas y manos sobre la tierra”. El coronel Ballester, quien actual- mente preside el Centro de Militares para la Democracia (CEMIDA), dijo que por su condición de profesional había re- conocido, sin lugar a dudas, que parte de las personas actuantes en el operativo pertenecían al Ejército. A - Narró también que el doctor Adolfo - Ocampo, padre de la desaparecida, le comentó posteriormente que había visto a un coronel -lo identificó como “coro- nel Romanella”--, que era amigo del en- : tonces general Viola, quien le dijo que “no habría problemas”, “que su hija iba a aparecer”. Otro testimonio militar El coronel, también retirado, Carlos Nicolás Romanella, fue el siguiente tes- tigo. Dijo que su conocimiento con el doctor Ocampo era superficial y que no realizó gestiones para tratar de ubicar a la de- saparecida. Explicó que en 1976, cuando él revis- - taba en actividad, “existía una prohibi- ción para el personal militar de realizar gestiones tendientes a averiguar los pa- raderos de las personas capturadas por las fuerzas de seguridad”. El coronel, también retirado, Carlos Nicolás Romanella, fue el siguiente tes- tigo. Dijo que su conocimiento con el doctor Ocampo era superficial y que no realizó gestiones para tratar de ubicar a la de- saparecida. Explicó que en 1976, cuando él revis- - taba en actividad, “existía una prohibi- ción para el personal militar de realizar gestiones tendientes a averiguar los pa- raderos de las personas capturadas por las fuerzas de seguridad”. Añadió que esa instrucción había sido impartida por escrito y le había sido co- municada por su comando inmediato superior. - El testigo dijo también que aconsejó a Ocampo que “se tranquilizara” respecto del destino de su hija, “porque en el de- partamento no encontraron armas ni panfletos, ni se le detectó actividades ilí- citas”. , El coronel (RE). Romanella declaró luego que tuvo a su servicio, durante 1976, al conscripto Pablo Joaquín Mai- ner, a quien describió como una “exce- lente persona, muy inteligente”. - Dijo que Mainer fue reintegrado al Distrito Militar de La Plata cuando él retornó a sus funciones de jefe del De- partamento de Operaciones e Inteligen- cia del Comando de Arsenales. Días pasados, familiares de Mainer declararon en la Cámara Federal que _éste fue secuestrado en septiembre de 1976. a Al término de la declaración; el fiscal Julio Strassera solicitó que se procese a Romanella por falso testimonio, al con- tradecirse su declaración ante el Tribu- nal con la formulada oportunamente ante los tribunales de Mercedes. En esa causa, conocida como el “caso Fátima”, Romanella -afirmó el fiscal- declaró no conocer. a Adolfo Ocampo, padre de la desaparecida Zelma Julia Ocampo, mientras que ayer acababa de admitir ante la Cámara Federal que ha- bía mantenido algunas conversaciones con él. - El caso Fátima Sobre el llamado “caso Fátima”, donde el 22 de agosto de 1977, luego de cía de La Plata, dijo el testigo, quien agregó que “fueron identificadas tres mujeres y dos varones”. No proporcionó, empero, los nombres de los cadáveres identificados. una gran explosión, fueron encontrados 30 cadáveres dinamitados, declaró el -doetor Gregorió Joaquín Ferra, médico policial en esa época de la comisaría de Pilar. Dijo que fue convocado de urgencia y se le encargó un reconociminto rápido de los cadáveres. No se hicieron autop- sias, dijo el testigo. Agregó que además de las quema- duras producidas por la explosión, todos los cadáveres presentaban orificios de entrada y salida de balas en sus cráneos, por lo que consideró que fueron dinami- tados después de ser muertos en otro lu- “gar, ya que no se encontraron cápsulas servidas en ese sitio. Dijo que los cadáveres pertencian a 11 mujeres y 19 hombres. Agregó que a todos los cadáveres les fueron tomadas las impresiones digi- tales y enterrados con esas placas col- gando de sus cuellos en el cementerio de Derqui. Una copía de esas fichas fue en- viada al Departamento Central de Poli- El testigo Eugenio Benjamin Méndez, de 33 OS Qe se describió a sí mismo como periodista investigador, se refirió a las circunstancias que rodearon al ase- _sinato del general Omar Actis, “40 días después de haber sido nombrado presi- dente del ente organizador del campeo- nato mundial de fútbol de 1978”. Se refirió también al nombramiento del entonces capitán de navío Carlos La- coste como vicepresidente de esa arga- nización. Manifestó que el general Actis no era partidario de la construcción de varios estadios para ahorrar dinero y que, se- gún testimonios recogidos por él, a los pocos días de su designación “prohibió a Lacoste” el acceso a las oficinas de la organización del campeonato. ' Preguntado por la fuente de esas afir- maciones, afirmó que las recogió “entre familiares del general Actis”. Sostuvo, asimismo, que la forma como fue emboscado Actis para asesinarlo no se encuadraba dentro de las modali- dades usadas por la guerrilla, Méndez es autor del libro “Almirante Lacoste ¿quién mató a Actis?, sobre él cual el abogado defensor Orgeira pre- guntó si debía inscribírselo en la catego- ría de “investigación histórica” o “fic- ción de género policial”. La presidencia del Tribunal rechazó la pregunta por falta de pertinencia. Enfrentamiento de fuerzas " El capitán de navío retirado Eduardo Samuel Andrew dio su versión sobre el secuestro de Zulma Julia Ocampo. Explicó el testigo que se encontraba El capitán de navío retirado Eduar ¡amuel Andrew dio su versión sobre ecuestro de Zulma Julia Ocampo. Explicó el testigo que se encontra! (Continúa en la página 12 , columna - 4