Madres acusaron ante el .Papaa varios religiosos
Presunta desaprensión por desapariciones
Las Madres de riaza de Mayo entregaron ayer en Roma al papa Juan Pablo II una carta en la que relataron episodios de la guerra sub- versiva y su represión, parti- cularmente en cuanto a la ac- titud que, según su criterio, -adoptaron las jerarquías de la Iglesia argentina y los cape- Tlanes de unidades castrenses ante tales sucesos. Dora de Cortiñas y Renée Epelbaum, dirigentes de la agrupación, participaron en la víspera de la habitual au- diencia general de los miér- coles que el Santo Padre concede en dependencias del Vaticano. En el diálogo que mantuvieron con el Sumo Pontífice después de esa au- diencia, las dirigentes, quie- nes vienen cumpliendo una gira por países de Europa pa- ra hacer conocer su posición, dejaron la misiva, en la que acusaron a las dignidades principales de la Iglesia de “no haber tenido, salvo ex- cepciones, un verdadero comportamiento cristiano”. Al finalizar su visita, las dirigentes dijeron que el Pa- pa les había pedido “que transmitiéramos todo su afecto y bendiciones a los fa- miliares”” de las personas de- saparecidas, por quienes “él piensa y ora constante- mente”. Asimismo, Juan Pablo IL prometió que ““se hará lo que se pueda”, porque “es muy grave la UCuLULNCIA UE MIC hacen”. Las Madres, quienes hoy serán recibidas en el Palacio del Quirinal por el presidente de Italia, Sandro Pertini, dijeron al periodismo, al re- velar su entrevista con el -Santo Padre, que a su juicio “es necesario terminar con el escándalo” de que sean tribunales militares los que juzguen a los responsables de delitos de esa jurisdic- ción, porque “ellos mismos reconocen que fue la institu- ción la que decidió la políti- ca”” para con los desapareci- dos. El Congreso de la Nación sancionó reformas al Código de Justicia Militar según las cuales los ilícitos militares son juzgados por jueces de ese mismo carácter, quedan- do luego abierta la instancia de apelación a la justicia ci- vil de modo de garantizar la igualdad ante la ley. Pero para las Madres era necesario ““que la Corte Su- prema de Justicia evitara que se termine de llevar a cabo esa injusticia, declarando in- constitucional la ley”. También postularon, en su diálogo con medios de prensa italianos, crear una comisión bicameral ““que promueva un debate público y una condena de las atroci- dades del régimen militar”, condena a la que definieron como ““político-moral”. La carta que, según infor- má la agencia italiana AN- SA, entregaron las Madres a Juan Pabio H personifica las acusaciones contra la jerar- quía argentina en los non: bres del arzobispo de La Pla- ta, monseñor Antonio Plaza, de quien dijeron que “fue visto en campos de concen- tración por testigos que así lo han denunciado”, y de mon- señor Graselli, a quien atri- buyeron ocupar “un despa- cho en la vicaría castrense de la Armada” y de quien dije- ron que durante un tiempo dio a los familiares que pre- guntaban por personas desa- parecidas “información am- bigua y bastante siniestra”, Las Madres estimaron en su carta que haber participa- do de “estos delitos atroces contra la humanidad y la dig- nidad de la criatura huma- na” es un obstáculo para continuar perteneciendo a la jerarquía de la Iglesia, y al mismo tiempo pidieron que se revea la sanción aplicada al padre franciscano Antonio Puigjané, quien habitual- mente ha venido acompa- ñando a las Madres en sus marchas de los jueves en tor- no de la Pirámide de Mayo. De él dijeron que “templó nuestra fe, tantas veces vaci- lante por la actitud fría e m- diferente” que -sostuvie- ron- demostró hacia las Ma- dres la conducción de la Iglesia argentina.