RESISTENCIA A LA AUTOTTT vi ADDEPENTIMIENTO

VISITARA El PAPA LOS ' CAMPOS DE ' CONCENTRACION?

Cada vez con más frecuencia, en el seno de la Iglesia católica de la Argentina se alzan voces preocupadas por la “creciente fractura” que se detecta entre los - intereses de la base social de la institución y algunos miembros de la jerarquía. A ¡ veces pareciera que se emiten discursos contrapuestos: por una parte se agudiza el conflicto social y económico que realmente inquieta a los sectores más sencillos ? ame la falta de soluciones a la crisis; por la otra se arguye una defensa denodada del inctiinirinnalismao

Y Pages poctris vista campos de aisquelo rie auunitas obispos que durante el proceso guardaron un ENEE ace unas semanas, cuando en Buenos Aires se encontra bar los obispos celegados de las "rene provincias eclesiast- cas argerrinas para zolibora" ene marco de la Comisión Per manente de: Episcopado, cl v.copresiden- le primero de la Conferencia, Juar: José: Iriarte. ar/obispo de Fosstencia, y su cole- ge del arzobispade ce Mendoza, Cáncido Rubiolo, esbezaron una encendida replica a las voces que, según elos, pretenden mostrar a a erarquiá como incilererte o callada -y a veces complice- ante lo que eufemislicamente sn denomina "excesos. er: 1a represión. "La /glesia no cai”. ase- guraron los mitrados, Y tienen razón, Pero, ¿qué fue lo que d:07 117 de mayo 90 1977. en un docirrento que tularon Reflexión cristiana para el pueblo de la patría, los miembros de la Conterercia Loiscopal Argentra (CCA) señalabar: “Camorendemos la ditici em- presa que en fa práctica sgnifica custo. dar el ber comí, herido por una guenila ferronsta que ha violado constantemente la más elemental convivencia humana y por tanto, esos msimos derechos; y cómo la custodia del bien comen puedé entrar enaparente coiisión con determinados de- ¿echos de la persona”. Es más, la CEA decia a continuación: "Conocemos y valo ramos el esfuerzo de gobernantes y fun cionaros, de su entrega y cesinores a Servicio de la pala, que en No pccos ca sos ha significado la orenas de su propia vida y en muchos otros. la angustiosa Ínsc- guricuo personal y familiar, asi como la renuricia de Togros personales para veo carse a la consecución del bien comun A ee documento remitan las obispos Iran y Rubiolo para defender 'a posición de los ¡erarcas católicos durante la cicta- dera dle Videla. Ciaro que. contruando la númina de sus preocupaciones vastora- les. el epscopago nacional incicaba tam- bién otros hechos o inquietudes: “mumaro sas desupariciones y secuestros” denun ciados por entonces “sin que ninguna au- toridad pueda responder a los roclamas que se formulan” lo cual, para los obispos. “pareseria manilestar que cl gobierne no ha logrado aun el uso exclusivo de la fuer za”. La situación de esos desaparecidos y secuestrados era relalivizada en le car: ya que sc los enumoraba de ost forma: humerosos habitantes de nuestro país. 1 quienes la solicituo de famitares y amigos presentan como desaparecidos 9 secucs- actos por grupos auicidentiticados como miembros de las Fuerzas Armadas o poli cas. El episcopado “consola” y "valeraba el estuérzo de los gobernantes ademas de su “entrega y desinteras”. disc paba a a evtondad que no nodia responder pero 70 exigía uni respuesta de los millares: y "08 SEC Jesiros y desapariciones eran p:e- sentados como tales por amigos y forcilia- res: r0 les corgtaba fehacientemente “al situación. Del ienguaje de la Iglesia, muchas ve- ces cplalcgado de “mi io por is ent cos, a gunos erenirferr una faia de com prairiso m0 sólo con la histeria 20 con las. faices mismas del cnsllanemo, necido de r espíritu de Iberación ave hoy, desde Socios conservadores de la incltuciór Se pretende “eterir exci.svamente al p'a- m6 espia. Es una contradicción que desconoce el ongen dí: ciscurso onstiano segur ol cual, ei hambre integral (Cuerpo y alma) merece ser reconocico en todos sus derechos “por el solo hecho de ser hombre” Nada más sencillo, auncue para algunos perez- , Tosconocer quenes hemos equivace- do seria un acto de supreme soberbia” dijo, al respecto, un obispo argentino: y entre sus interlocutores amaneció la in- quiciu de ever “a tando” sus gestas, sus deciaraciones y "niera displicencia con que la misma jerarquía ha tratado te- mas que echreran “aber sido de Tondo: derechos hamanes, nor ejemplo. Por supuesto, una autocrítica resultaría desestabilizante para ese aparato ai que muoños calilican corro teudal. la Iglesia. Pero alguros prelados que cada vez son más entienden que es la única actitud ste podra devolverle credibildad a su mensaje Un mensaje que ha sido privado del credito que merece a cnterio de sus pro- maladores- y del consenso popular que otrora delentó Esa autocrítica impiearia reconocer euchar sido avesallados los naturales de- techos de los sectores menos jerarquiza- Os de la Iglesia: reliosos, sacerdotes y laicos cuya opinión sólo es ténicla en cuen- 11 5: coincide con la de sus superiores. Esta siuación, que no se detecta n todas las diócesis argentinas, conlleva el enenamierto de la militancia, que se ha reflejado en la reciente cruzada antidivor- cista (E. PERIODISTA N 106), y uña indir ferencia que provocó cierta perplejidad en los prelados, porque algunos de clls lo- davía no comprendan que las vicisitudes económicas del pueblo constituyen tam: bién un problema moral. quizá Lan acu- ciante como uña nueva ley de familia. Por arra pare, la venida del Papa a la Argentina provoca no pocas preocupacio- nes: toda la Iglesia se ha reovibizado en tomo a esta perspectiva. Y eltematambién plamea controversas: los sectores más tradicionalistas sólo se preocupan de que clobispo de Roma encuentre un “país ca- íóico"” sin dvorcio, dispuesto a pregun- are qué piensa y solicitare consejos; mient-as otros están empeñados en que uan Pablo ll conozca “Bin ¡norferencias” larealidad nacional, refuerce las opiniones. de a Iglesia respecto de los marginados y haga ur: gesto explicito sobre los dorc- chos humanos como. por ejemplo. una vr- sta a los centros clandestinos de delen- ción que tilzó la tiranía miltar para tontu- 1ar y eliminar a sus “enemigos” Esta propuesta, que provocó tormentos yremezonos on la cúpula cpiscopal, noha sido acoptada an por ese cuerpo; pero no debiera desecharse esa posiblidad, salvo que su soberbia sea más fuerte que la autocrtica, cl arrepentimiento y el deseo conereto de formular una auléniica recon- ciliación nacional qe