ALDIRA PEREIRA NUNES ESTUVO ENTRENANDO DURANTE CUATRO MESES ENNICARAGUA EL ROMANCE DE ALDIRA Y UN TERRORISTA ARGENTINO

o 2 Los Pereira Nunes practicaban la transhumancia en su ciudad. Ma- noel, el jefe de la familia, tenía un trabajo que reflejaba esa inestabili- dad. Como maletero en el aero- puerto de Congonhas no eran mu- chos los cruzeiros que podía reunir cada mes. Las mudanzas eran un Titual que se repetía a menudo: de Pinheiros a Brooklin. de Brooklin a Interlagos, de Interlagos a Lapa y )ííÑÚÑ ;_cZ);;.;_;;) de Lapa de nuevo a Brooklin; siem- pre obedeciendo a las variaciones de los precios de los alquileres. Aldira,-la tercera de los seis herma- nos, quería apartarse de ese encie- "O y buscó una salida en los estu- dios. A los 19 años terminó su curso terciario y se recibió de téc- nica en nutrición. De inmediato co- menzó a trabajar, porque ofertas no le faltaron. Primero, como volunta- ria en la Cruz Roja Internacional, y luego, sueldo mediante, en el Hos- pita! Cruz Azul, siempre en San Pa- blo.. Aldira encontraba apoyo en el ma- yor de sus hermanos, Pedro, hoy Ingeniero, y él la convenció para que continuara estudiando, hasta alcanzar su sueño, el de ser dentis- ta. Pedro daba el ejemplo. Casado Muy joven, con dos hijos, igual- mente concurría a la Facultad de ingeniería para obtener su título. Aldira decidió imitarlo y se inscri- bió en la Universidad para cumplir con los cursos de ingreso. Igual- mente continuó en el Hospital Cruz Azul y no abandonó la casa de su madre Valdemira en la caile Gas- táo de Cunha 178, cerca del Aero- puerto, en el barrio Nova Concei- cáo. Sin embargo, su vida cambió con la aparición de un argentino. Eran los comienzos de 1979 y Juan Manuel Murúa "moreno, muy fla- Co, ojos negros, bigotes y cabellos ___!...e_ largos hasta los hombros”, de acuerdo a la definición de Pedro, e hermano de Aldira fue a vivir er San Pablo, amparado por la Aso- ciación del Alto. Comisionado de las Naciones Unidas para Refugia- dos. Dos años atrás había estado detenido. a disposición del Poder Ejecutivo en la Argentina porque se lo vinculó con el ERP. A poco de llegar empezó a frecuentar la Ciu- dad Universitaria, donde encontró a una muchacha que lo escuchaba, casi con devoción, cuando habla- ba de que la revolución armada era la única salida para los países su- damericanos. Hasta ese entonces, Aldira no tenía la menor idea de política. Por snobismo o por la moda, decía pertenecer al Movi- miento Democrático Brasileño. No muy convencida, por cierto, Murúa y Aidira decidieron casarse unos meses después. Alquilaron un departamento cerca del aeropuerto de Congonhas y en 1983 se muda- "on a la calle Carlos Buzzi, en Brooklin. La familia Pereira Nunes no estaba muy conforme con esa relación porque Murúa parecía ser un hombre de un pasado Oscuro, Que, a pesar de ser técnico electró- nico, no trabajaba, aunque de to- dos modos ilevaba un ritmo de vida sin apremios económicos. Tampo- co Valdemira había visto con bue- nos ojos que se casaran únicamen-

Epígrafe

La ficha dactiloscópica de Aldira. Luego de cotejarla con las huellas que fueron enviadas porel juzgado de Morón, no quedaron dudas de que el suyo era uno de los cadáveres de La Tablada,